Una historia espeluznante contada por un viejo marino de barba blanca junto a una fogata sobre la playa…
Lo fantasmagórico se une al misterio y la oscuridad del océano. Un barco víctima de un naufragio a causa de una traición, doblones de oro, un viejo diario escondido detrás de una pared, un secreto turbio en el pasado histórico de un pueblo, sucesos extraños que dejan intranquilos a un grupo de pobladores a las 12.00 en punto de la medianoche, Jamie Lee Curtis y los acordes estremecedores de la música compuesta por el mismísimo director. El mismo que mezcla lo terrenal con lo místico, permitiéndonos creer que el mal existe dentro y más allá del hombre. El que nos presenta esa maldad de tal forma, que aunque no veamos el rostro del atacante y por más precarios que sean los efectos especiales, su criterio hace que sin importar el pedazo de plástico, el brillo fluorescente, los ojos superpuestos, uno se sumerja en la tensión y el miedo de los personajes, contraiga cada músculo del cuerpo, se agarre fuerte de la manta, sillón, novio o lo que sea que se encuentre al lado y no pueda apartar los ojos de la pantalla.
La niebla es la clave, esa blancura espesa y luminosa es lo natural que oculta lo sobrenatural, eso que el hombre apenas puede entender y mucho menos controlar. Lo que no está ahí, enteramente presente ante nuestros ojos, lo que es una sombra o figura apenas discernible, puede alterar una mente sensible y una no tanto. En ese lugar todo es posible, el miedo no es ya el producto de una imagen concreta, sino el fruto de lo que nuestra propia imaginación termina de construir a partir de las sombras, o en este caso de la niebla.
Uno mira hacia el horizonte y puede ver un manto blanco que se expande y se acerca, se conforta con la idea de un fenómeno meteorológico que a lo sumo lo privará de visibilidad, así como cuando se produce un apagón y uno sabe bien que se debe a un mero problema técnico. Son esas situaciones corrientes que uno comprende y asume como normales. Pero qué puede ocurrir cuando no lo son? Qué pasa cuando a medianoche todo se desmorona sin aparente explicación? Cuando en medio de la oscuridad alguien golpea tu puerta espaciada e insistentemente con un golpe seco tras otro? Abrirías la puerta y te pararías en medio de la niebla?
