http://www.imdb.com/title/tt0166924/
En un juego de muñecas es la niña que juega la que manipula los roles de los personajes de plástico.
Cómo reconocemos lo real de la realidad que vivimos?
Somos maestros y comandantes de nuestras circunstancias, somos consientes de cuan comandados podemos ser por nuestra inconsciencia y el poder que sobre ella ejercen las personas que nos rodean con la forma en la que pueden afectar nuestras debilidades?
En dos historias paralelas ocurren hechos diferentes que no llevan a ninguna conclución concreta porque lo irreal no puede tener un final real. Lo que nuestra percepción interpreta o deja de interpretar puede crear una realidad alterna pero no puede concluir porque no tiene el poder para hacerlo.
La percepción varía de acuerdo al ojo que mire, el mundo puede ser gigante o diminuto. No sabemos cuán grandes o pequeños somos, cuan arriba o abajo estamos, cuan real o ficticia es nuestra historia porque no podemos ver the big picture, porque no somos más que elementos en un juego de pesos e interacciones en el cual nos movemos de acuerdo a nuestra propia inercia. Podemos vivir, morir y vivir de nuevo mientras se vayan moviendo las piezas y hasta que la balanza deje de balancearse, hasta que el juego de fuerzas encuentre algún equilibrio cósmico y alguien en algún lugar se deshaga en carcajadas.
Nuestros cuerpos terminan por dominarnos o ser dominados por los cuerpos ajenos mientras éstos lo son por algún otro cuerpo del cual muchas veces no nos percatamos. Nuestras mentes intentan tomar el control pero son demasiado pequeñas para abarcar el poder físico de los cuerpos. Ver, sentir, soñar, recordar, estimular, concretar, satisfacer, experimentar, desear, atraer, rechazar, temer, admirar, resentir, odiar, amar… No son más que la energía que mantiene en tensión las fuerzas entre los cuerpos, que se enredan o desenredan cual hilo de parca más allá de nuestra conciencia. Somos víctimas o victimarios? Somos los autores o los actores? Somos lo que creemos ser? Podemos imaginar desenlaces, pero nunca sabremos con certeza a qué mundo pertenecen.
