miércoles, septiembre 16, 2009

The Devil and Daniel Johnston - Jeff Feuerzeig



http://www.imdb.com/title/tt0436231/

Hubo un chico que emanaba genialidad en cada una de sus expresiones, que sin grandes conocimientos ni mucha cultura produjo las más originales, extrañas, bellas, cómicas, simbólicas y frescas obras de arte. Un espíritu demasiado grande para el pequeño mundo que lo rodeó, una mente demasiado libre para las contracturas sociales de su ciudad y los terrores religiosos de su familia.
Con toda la sencillez del mundo él creaba y creaba, el arte fluía en él y él vibraba en ése éxtasis creativo. Pero ese caudal de energía creadora no pudo ser canalizado y se desbordó. Los genios no suelen ser personas estables, si lo fueran no serían genios.
Voz de ardilla, ojos de extraterrestre y movimientos de niño pequeño que sólo conoce su propio estilo de baile. Explosión de energía que se desparrama en todos los sentidos posibles, que se despliega en estelas de colores, formas y sonidos. En sus dibujos conviven y dialogan personajes de la más pura ternura, imágenes demoníacas, superhéroes y fantasmitas amistosos. Símbolos de una mente que intercala períodos de tiempo en el purgatorio y en el paraíso.
La verdad es que cuando veo su rostro me emociono y agradezco haber podido conocerlo, porque en los 110 minutos que duró el documental de su vida me sentí realmente conmovida. Quedé hipnotizada frente al monitor sin querer perderme un solo segundo de su historia, absorbiendo los detalles de su personalidad, de su arte, de su tragedia y su gloria. Quizás sea porque se trata de un personaje real, o quizás porque es un ser tan auténtico, con una visión diferente a la de la mayoría de los mortales, con una luz tan brillante que al estrellarse contra las paredes invisibles que lo rodearon, rebotó en sombras.

domingo, septiembre 13, 2009

All about Lily Chou-Chou - Shunji Iwai



http://www.imdb.com/title/tt0297721/

Un adolescente perdido en un mundo hostil donde la conexión con lo más simple y cálido... con él mismo, se ve atravesada por vínculos quebrados y personalidades corrompidas. Las respuestas se buscan, se crean, surgen en un vacío de ciberespacio donde la realidad se construye nuevamente como un génesis moderno y surreal salido de la imaginación adolescente, cuando las voces adultas dejaron de tener autoridad porque perdieron los significados, la noción de verdad, la solidez que les permitía anclar su ser en el mundo, la sencillez de la contención.

Es el ser del ciberespacio, el hijo del milenio, que como en la odisea de Kubrick flota solo en el universo, como una predicción escrita en las hojas de la evolución, el ser humano transitó el camino de la tierra, de la carne, de los objetos, de las ideas, hasta que confluyó ambos y se perdió en ellos. El adolescente de esta era rompe la realidad que lo rodea porque las representaciones a su alrededor le son ajenas. Resurge en un espacio nuevo, que estaba vacío y es llenado por palabras que adquieren un significado por la necesidad de las voces que las dejan libres. Necesidad de armonía, de calidez, de algo más allá de su cuerpo solo. El éter es lo que llena el vacío, es esa armonía, lo perfecto, lo eterno y universal, lo divino, una corriente de la cual ser parte como forma de algo mayor, algo que se escapa a las disonancias de las voces perdidas. Su naturaleza es como la de una melodía perfecta, una creación que trasciende la razón. La representación más auténtica de todas de que somos más que un grupo de átomos que caminan un cuerpo celeste, representación de que hay algo más que vacío en el universo. El adolescente se desprende de las disonancias y se sumerge en las notas que nacen de esta materia perfecta donde encuentra la plenitud más allá de todo sentido, y de cualquier identidad.

El espacio vacío no existe, la nada no existe, todo aquello que necesita ser llenado encuentra su contenido de alguna forma, EN alguna forma o formas… Y qué es la armonía? Cómo surge la dulzura? La ternura? Cómo llegamos a amar la calidez? Por oposición al vacío? Buscamos llenar porque no podemos hacer otra cosa más que repetir el génesis una y otra vez, revivirlo en nuestro cuerpo, destrucción y creación, en la búsqueda de emanar luz y ser flujo en el éter.